• Marzo

    15

    2017
  • 2538
  • 0
25 años de la primera casa pasiva Passivhaus

25 años de la primera casa pasiva Passivhaus

A continuación os dejamos la traducción de la entrevista que ha publicado la asociación internacional Passivhaus. La entrevistadora, Katrin Krämer, pregunta al Dr. Wolfgang Feist, responsable de la primera casa pasiva passivhaus construida hace 25 años. Podéis leer la noticia original Aquí

Han pasado 25 años desde que el Dr. Wolfgang Feist construyó el primer edificio de la Casa Pasiva en Darmstadt, Alemania. Katrin Krämer, jefa de prensa del Instituto Pasivhaus, se sentó con él para averiguar cómo empezó todo.

Fuiste un pionero del estándar Passivhaus hace 25 años al construir la primera casa pasiva del mundo. ¿Aún recuerdas el optimismo predominante de ese momento?

¡Por supuesto! Fueron tiempos turbulentos. La gente se preocupaba por cosas distintas al futuro del planeta. Era el momento en que las llamadas “verdaderas dictaduras socialistas” se derrumbaban y la política energética era casi sinónimo de política energética nuclear. Sin embargo, había algunas personas que estaban activamente preocupadas por la pregunta esencial sobre por qué necesitábamos usar tanta energía. William Shurcliff, Arthur Rosenfeld y Amory Lovins en Estados Unidos, Harold Orr en Canadá, Vagn Korsgaard y Joergen Noergard en Dinamarca, Bo Adamson y Arne Elmroth en Suecia – la lista continúa. La mayoría de estos pioneros vinieron de diferentes disciplinas científicas y se comprometieron a publicitar los beneficios de la ciencia entre las personas.

¿Qué te motivó a promover la casa pasiva passivhaus y los métodos de construcción alternativos?

Incluso en la década de 1970 estaba claro que la era de los combustibles fósiles estaba llegando a su fin. Estaba claro que el principal problema con esta forma de energía eran las emisiones de dióxido de carbono. Sin embargo, durante ese tiempo se hizo hincapié en la sustitución de combustibles fósiles por alternativas nucleares. Sólo unos cuantos científicos, como mi amigo Klaus Traube, habían pasado por el arduo proceso de evaluar correctamente los riesgos de la energía de la fisión nuclear.

Visto con objetividad, estaba claro que otra estrategia de sustitución de la energía fósil era necesaria. Por lo tanto, decidimos abordar el problema de raíz. Analizamos para que se utilizaban realmente estas enormes cantidades de combustible extraído de la tierra. El resultado fue impactante: la mayor parte del consumo de energía moderna se utilizaba para la calefacción en edificios, es decir, más de un tercio! Para los expertos en física, se dieron cuenta de inmediato que esto podía hacerse de una manera más eficiente; Era sólo una cuestión de implementación. Por lo tanto, nos enfocamos en las cuestiones prácticas de los sistemas de calefacción, distribución de calor, ventanas, techos y sistemas de ventilación.

¿Qué pensó su familia sobre sus planes de construcción alternativa? ¿Estaban tan entusiasmados como tú?

Ambos niños eran todavía pequeños y estaban entusiasmados con todo lo que sucedía a su alrededor. Mi esposa Witta, desde el principio se volcó con el proyecto; de hecho, la mayor parte del proceso de aprendizaje lo hicimos juntos. Los abuelos eran un poco escépticos pero tuvieron una actitud positiva hacia este “disparate” – y nos apoyaron tanto como podían. Por supuesto, tuvimos que pasar por las complicaciones y tensiones habituales en un proceso de construcción. Pero el hecho de construirlo de manera diferente al método habitual no lo hizo más fácil.

Contamos con total soporte por parte de nuestros arquitectos Professor Bott, Ridder y Westermeyer. Siguieron casi todos nuestros deseos (Burlándose de los estrictos principios). El IWU (Instituto Alemán para la Vivienda y el Medio Ambiente) permitió la investigación complementaria asociada y el Ministerio de Economía del Estado de Hesse proporcionó financiación. Enterramos cientos de sensores. Fue más complicado de lo que sería hoy en día ya que no existía el wifi y tuvimos que colocar correctamente cientos de cables.

Fuiste uno de los cuatro propietarios del edificio Pasivo. ¿Quiénes fueron los otros?

La ciudad de Darmstadt ofreció los terrenos y había una larga lista de aspirantes para las parcelas en alquiler a largo plazo. Las familias con pocos ingresos tenían derecho a solicitar acceso a las parcelas. La búsqueda de copropietarios fue difícil. Sólo cuando reunimos el valor para construir por nuestra cuenta y superar nuestros miedos que se presentaron tres familias dispuestas a participar en el proyecto. Eran familias que no se conocían entre ellas y con profesiones totalmente distintas.

¿Cómo manejasteis las disputas durante la fase de construcción?

En este tema el apoyo de Rasch & Partner y de los arquitectos supuso un papel importante. Se las arreglaron para evitar cualquier obstáculo de forma muy cuidadosa. Ya conocíamos a estos socios de proyectos anteriores en los que siempre habían logrado contrarrestar las fuerzas centrífugas surgidas durante los proyectos de autoconstrucción colectiva.

Nuestro primer prototipo de edificio tuvo que convencer a todos de lo racional de las soluciones planteadas, y lo consiguió. Por supuesto, la gente dudo y ridiculizó algunas de los planteamientos (tanto en privado como abiertamente). Pero al mismo tiempo, todo el mundo tenia curiosidad por ver si se conseguía alcanzar los objetivos: una casa que no necesitaría energía para la calefacción.

¿Simplemente se dividieron los costes de construcción entre las cuatro familias?

Para la versión estándar había una escala progresiva. Los clientes podrían pedir y pagar por “extras”, como una cocina personalizada o un tipo específico de parquet. En términos generales, los cuatro hogares tenían una estructura idéntica, al menos en lo que se refiere a su calidad estructural. Todos son passivhaus, incluso cumpliendo los  criterios del estándar passivhaus actual. Los costes extras (en ese momento aun eran destacables) sumaban unos 90.000 marcos alemanes por hogar, el Ministerio de Economía del Estado de Hesse ofreció una subvención del 50%.

En esos momentos la energía era mucho más barata que hoy en día. Por esa razón, la eficiencia económica del prototipo no fue un enfoque clave en el planteamiento. Era más importante probar si el concepto realmente funcionaba. Lo mismo ocurrió con otros productos técnicos: las primeras calculadoras de bolsillo científicas costaban alrededor de 2.000 marcos alemanes. Tras descubrir como funcionaban y constatar que eran efectivas, fue posible reducir de forma drástica el coste.

¿Siguen viviendo en el edificio las mismas familias a día de hoy?

Hay una familia que alquila su unidad de vivienda. La gente tiene hijos y las cosas cambian como en cualquier otra parte del mundo.

¿Todavía se llevan bien los unos con los otros?

Los copropietarios han formado una asociación basada en el confort. En el proyecto piloto procuramos ofrecer un uso conjunto de recursos siempre que fuera beneficioso. Por ejemplo, la lavandería y cuarto de secado. Esta idea vino de Suecia, donde estas instalaciones son bastante comunes.

Para ser honesto, esto no tuvo mucho éxito en nuestro caso, probablemente porque nuestras tendencias sociales se están moviendo en la dirección de una mayor individualización. Hoy en día, es más probable ir y comprar un taladro eléctrico que pedir prestado uno a los vecinos. Estas tendencias también tienen un impacto en este tipo de colectivos de construcción colectiva.

Es habitual que el complejo de viviendas se abra al público e incluso hoy en día sigue siendo objeto de muchas investigaciones técnicas. ¿Qué supone vivir en una “exposición” y un “objeto de prueba”?

Al principio lo disfrutamos – en los primeros dos años, venían unos 5000 visitantes a nuestra casa. Al final mi esposa y yo nos sentíamos muy estresados por tener que arreglar y limpiarlo todo y por eso decidimos limitar las visitas.

Fuimos muy cuidadosos y nos aseguramos de que las visitas no se accedieran a la tecnología y las lecturas. De la misma manera nos aseguramos de que los datos fueran anónimos para respetar la privacidad de los residentes.

¿Había un referente? En Escandinavia, las casas de alta eficiencia energética eran relativamente comunes en ese momento…

El Passivhaus se basa en una tradición que ha estado evolucionando durante siglos. Por ejemplo, si observamos la pérdida de calor de los componentes exteriores del edificio,  vemos que han ido disminuyendo gradualmente durante más de cien años. Comenzaron alrededor de 1,5W/m2K (vatios por metro cuadrado kelvin)  y ahora han alcanzado alrededor de 0,15W/m2K con los edificios passivhaus, lo que supone una décima parte. Habíamos estado siguiendo los avances en Escandinavia y América del Norte con gran interés. De hecho, en 1980 Suecia ya tenía un código de construcción que correspondía a la EnEV alemana actual, que muchos consideran particularmente “eficiente” (7 litros de combustible para calefacción por metro cuadrado por año). Tuvimos contactos cercano con los científicos en Suecia y en los Estados Unidos. Bo Adamson, mi colega en Suecia, trabajó en el proyecto conmigo.

¿Por qué se construyó la primera casa pasiva Passivhaus en Darmstadt?

Fue debido a una serie de coincidencias, pero también a petición de Günther Metzger, alcalde de la ciudad en ese momento. La ciudad ya tenía unas parcelas reservadas para la “construcción experimental de viviendas”, la mayoría de las cuales ya habían sido desarrolladas. El instituto de investigación del Estado de Hesse y la ciudad de Darmstadt del Instituto de la Vivienda y el Medio Ambiente fueron los que propiciaron la creación de estas parcelas. Ahí es donde estábamos trabajando, y gracias a ello teníamos contactos a nivel internacional con los que discutíamos estas ideas. El estándar Passivhaus es el desarrollo lógico de la casa de alta eficiencia energética. Se han reducido las pérdidas de calor innecesarias a través de paredes, techos y ventanas hasta el punto que el sistema de calefacción se convirtió en irrelevante. Un edificio Passivhaus requiere el equivalente a sólo 1,5 litros de gasoil de calefacción por metro cuadrado por año.

¿Cómo reaccionaron los compañeros expertos y ingenieros del sector de la edificación ante sus planes Passivhaus?

De modos muy distintos – El que fue supervisor de mi doctorado tenía sus reservas pero siguió muy de cerca el avance con una actitud positiva. Otros – cuyos nombres no voy a mencionar aquí- publicaron artículos teóricos argumentando que dicho concepto nunca iba a funcionar.

¿Cuánto tiempo dedicó a planear la teoría de el concepto passivhaus en su cabeza y cuanto tiempo tardó en tomar la decisión de tirar hacia delante el proyecto?

La idea básica surgió de una charla con Bo Adamson alrededor de 1987 en Lund, Suecia. Acababa de regresar de un viaje de investigación en el sur de China, donde había participado en la mejora del confort de casas sin calefacción. Se refirió a estas casas como “casas pasivas”. Utilizó este término porque estos edificios funcionan en un modo pasivo en términos térmicos – y todo se vuelve mucho más simple, incluyendo el análisis científico. Decidimos dedicarnos a un proyecto de investigación que averiguara si este tipo de edificios también podría funcionar en Europa con inviernos mucho más fríos.

Fuimos capaces de establecer un “proyecto de investigación previo a la construcción de casas pasivas”. El equipo consideró todas las variantes concebibles – y en la teoría, parecía funcionar. Conseguir un procedimiento teórico fiable para describir el comportamiento térmico de los edificios tubo una importancia decisiva.

¿Cuánto pasó desde la planificación arquitectónica y técnica hasta que se inició la obra?

La planificación arquitectónica duró el tiempo que era habitual en ese momento -poco menos de un año- Trabajando a partir de octubre de 1990. Sabíamos que un concepto prometedor no podía alejarse demasiado de los métodos de construcción normales; Los métodos “exóticos” habían supuesto una etapa pasajera en el sector de la construcción principalmente formada por medianas y pequeñas empresas. Por lo tanto, tratamos de simplificar las cosas en lugar de complicarlas. En la medida de lo posible, recurrimos a los componentes ya existentes, tales como paredes de piedra arenisca de albañilería, el techo de vigas, ventanas de madera…

Los elementos que caracterizan a una casa pasiva passivhaus, como por ejemplo las ventanas de triple acristalamiento, todavía no estaban disponibles en el mercado. ¿Cómo lo lograste?

Si nos fijamos en el ejemplo de triple vidrio de alta eficiencia: Efectivamente, eso no estaba disponible en el mercado. Todavía recuerdo la conversación que tuve en 1989 con el Dr. Ortmanns, que era el jefe de investigación de Vegla (Saint Gobain hoy), una gran empresa fabricante de placas de vidrio. “OK – tres paneles con un revestimiento en 3 y 5 – Vale, para este proyecto, vamos a suministrarlos”. No siempre fue tan bien y fácil. Por ejemplo, no fue fácil obtener los espaciadores térmicos . Pasaron años hasta que la industria reconoció las oportunidades en este campo. En otras ocasiones tuvimos que hacer los componentes necesarios nosotros mismos – en el laboratorio, por así decirlo. Este fue el caso de la modificación de las cuatro unidades de ventilación central que equipamos con ventiladores de corriente directa especialmente desarrollados y una unidad de control de la calidad del aire.

¿Cómo reaccionó el carpintero cuando le pidió que creara ventanas con cristales triples? ¿Fue colaborativo?

Bueno, se negó a aceptar la responsabilidad – que es lo mismo que sucede hoy en día con las innovaciones. La idea de que la mayoría de los artesanos involucrados no estaban de acuerdo con las innovaciones es una afirmación estereotipada. Durante el proceso de construcción, experimenté en primera persona cómo nos encontramos en las escaleras para colocar juntos las láminas herméticas tal i como marcan los principios de la Casa Pasiva. Aplicamos cuidadosamente las láminas por todas partes sin ningún pliegue. Los artesanos tienen una larga tradición en Alemania y eso es una gran ventaja para el país: Tener muchas empresas pequeñas y medianas altamente competentes en el mercado. Los expertos en carpintería, en particular, respondieron muy rápido a las innovaciones, ampliaron su experiencia y nos ofrecieron soluciones sustancialmente optimizadas.

¿Qué haría diferente hoy en día, con respecto a la construcción de su casa passivhaus?

Hoy orientaría ligeramente el techo inclinado hacia el sur, para poder hacer uso de la tecnología fotovoltaica más avanzada. Como es obvio usaría los elementos certificados passivhaus que están disponibles en el mercado. Estos componentes son casi 50% mejores que las soluciones que construimos nosotros mismos, sobre todo las ventanas. Simplificaría más el sistema de ventilación y usaría bombas de calor para calentar. Pero sin duda, construiría una casa Passivhaus de nuevo. El éxito está demostrado: aire limpio constante, confort interior constante y costes de calefacción insignificantes.

¿Qué consejo le daría a las personas que estén interesadas en construir una casa pasiva?

Lo importante es la planificación! Hay que realizar un cálculo PHPP completo (Passive House Planning Package) y debe certificar la planificación. No cuesta mucho, pero te asegurará que todo funciona como debería una vez construido.

No dejes que te hablen de costes extra que son caros. Todos los elementos passivhaus están disponibles a precios razonables. Invertir en una Casa Pasiva passivhaus bien planificada no es mucho más caro que invertir en una casa común.

Asegúrate de que el sistema de ventilación es simple y que utiliza un equipo de ventilación certificado. Por el bien de tu salud insiste en filtros de aire de alta calidad.

Presta atención al cálculo del confort del PHPP para el verano. Los veranos serán más calurosos en el futuro; Una casa pasiva passivhaus puede planificarse para que se mantenga a una temperatura confortable.

Fuiste un pionero del Passivhaus pero hoy das clase sobre la construcción de edificios de alta eficiencia energética en la Universidad de Innsbruck.¡Ha pasado mucho dese entonces!

Mi trabajo de profesor incluye un curso básico de física entre otras cosas – al fin y al cabo, ¡soy físico! Eso es muy divertido con los estudiantes. Hoy en día, la ciencia constituye la base de nuestra civilización, que depende en gran medida de la tecnología; Pero la ciencia también tiene un deber cultural: entender dónde nosotros como seres humanos encajamos en el cuadro general del cosmos.

¿Dónde está el lugar de la humanidad en el cosmos?

Como el astrofísico Carl Sagan una vez lo expuso de una manera muy bonita: “Somos un camino para que el Cosmos se conozca a sí mismo”. debemos responsabilizarnos de este increíble desarrollo. Es nuestro deber tratar con respeto al planeta y a nuestros semejantes.

Viaja por todo el mundo por la causa del Pasisvhaus y está constantemente en movimiento. ¿Planea establecerse algún día en una pequeña casa pasiva passivhaus en el la costa de un hermoso lago?

“Werd ich zum Augenblicke sagen: Verweile doch! du bist so schön!”

Johann Wolfgang Goethe reconoció y describió la naturaleza contradictoria del alma humana. Para mí, la realización no consiste en una relajación pasiva, no por ahora. Disfruto de no parar de aprender; Me gustaría tener más tiempo para eso y sería perfecto estar menos agotado por la rutina diaria. No, no pienso retirarme del bullicio de la vida.

¿Cómo te relajas?

Innsbruck se encuentra en medio de las altas montañas – se puede llegar a la cima en un par de horas. Aquí arriba, los problemas diarios parecen muy pequeños.

¿Cuáles són tus deseos para el futuro?

Continuar con el proceso de auto-realización que Ernst Bloch describe con tanta precisión en El Principio de la Esperanza: “…which is why we become”.

Los seres humanos han comenzado un proceso de auto-descubrimiento. Hemos hecho progresos sustanciales desde nuestros primeros intentos de usar el fuego, no sólo en términos técnicos sino también culturalmente. Nos hemos dado cuenta de que somos una especie – con sólo ligeras diferencias desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Alaska. Hemos triunfado en gran medida ante el hambre y la enfermedad y nuestra principal tarea debe ser seguir mejorando en eso. Hemos sido en gran medida capaces de traer la paz a nuestra vida cotidiana – pero no hemos superado las guerras.

Sin embargo, una humanidad que todavía necesita miles de años para su proceso cognitivo depende de los acuerdos de paz internacionales. Para ello, es clave una comprensión de las preocupaciones y motivaciones de la gente. Debemos destruir las armas nucleares restantes o colocarlas bajo control internacional. Las generaciones actuales deben acabar con la dependencia de las fuentes de energía fósiles. Así podremos avanzar en el proceso cognitivo, extender nuestra vida en dignidad, multiplicar nuestras posibilidades de comunicación, aprovechar el sistema solar e incluso nuestras generaciones futuras tendran al alcance la posibilidad de viajar a estrellas distantes.

¿Son suficientes estos deseos para el futuro?

Bueno, algunas cosas no se pueden entender en la actualidad; Ernst Bloch tenía razón cuando dijo: “…which is why we become”.

Entrevista de Katrin Krämer

Traducida por Papik Cases Passives, si tenéis propuestas para mejorar la traducción no dudéis en compartirlas con nosotros para que podamos incorporarlas.!

CALCULADOR DE COST

Quieres saber que te costaría tu casa de alta eficiencia?

CALCULAR
últimos artículos
Los más leídos
© Copyright 2015 Papik Cases Passives Creat per Aprop Produccions